Hemingway Delira
lunes, septiembre 07, 2026
Revelaciones
viernes, mayo 01, 2026
Nostalgia de fin de siglo
1 (en inglés: Live fast, die young, leave a good-looking corpse) es una frase icónica de la cultura pop, erróneamente atribuida a James Dean. En realidad, fue pronunciada por el actor John Derek en la película de 1949 Llamad a cualquier puerta (Knock on Any Door).
2 El kintsugi (金継ぎ, unión con oro) es un arte japonés tradicional que repara cerámica rota utilizando laca urushi mezclada con polvo de oro, plata o platino. En lugar de ocultar las fracturas, esta técnica resalta las cicatrices, convirtiendo el objeto en una pieza más bella, resistente y única
domingo, octubre 05, 2025
Camino a Oaxaca
Viernes 3 de febrero de 2023
“Dicen
que arriba del cerro,
Hay
un mundo diferente
Dónde
no llora la gente
Dónde
no hay pena y lamento”
-Rubén
Luengas- (Orquesta Pasatono)
I Tierra Blanca
(En memoria del miércoles 02 de marzo de 2022)
No
volverás,
te
has ido al silencio,
a
través de las nubes grises
que
impasibles flotan en el cielo.
No
volverás a pisar,
la
tierra blanca como tus huesos,
ni
en tus manos sostendrás el jilguero.
Y de
tu corazón ya no brota la llama,
ni
de tus ojos la dulce caricia, nunca más.
Justo
ha pasado un año, como si hubieran sido mil.
Después
de todo, ya no importa,
porque
te has ido, sin de verdad haberte ido
para
siempre.
La
muerte es ese lugar sin límites
dónde
la tierra blanca yace como un polvo
que
se acumula sobre los caminos del olvido,
dónde
el sol se oculta detrás de los cerros.
Todo
parece ser vacío,
como
si al vacío le faltara el vacío,
como
si a la tierra blanca le faltara el polvo blanco.
Si has andado por la tierra blanca
sabrás
que las hojas y las flores y las nubes
también
son blancas.
II Tierra verde
Aquí
yacen las esperanzas,
después
del abismo y laberinto,
después
del desierto
y la
desesperanza
aquí
continua el camino,
el
mismo camino
que
tiene el mismo final.
Pero
yo no soy el mismo
y
también lo soy,
cómo
las flores, el pasto y los árboles.
Cómo
la tierra verde
que
renace y crece,
es
tan nueva y eterna,
la
tierra verde,
dónde
también las piedras son verdes.
He renacido de mí mismo
tres
años después de la muerte
he
nacido de la tierra verde,
allá
arriba de los tres eternos cerros,
en
la fotografía de la tarde
que hacen los chiquillos y los perros
mientras juegan en las calles del pueblo.
III Tierra roja
De
la arcilla venimos:
del polvo
eres.
Y a
ella vamos:
en polvo
te convertirás.
En
este viaje,
donde
lo importante es el viaje,
es la
tierra roja
con
la que se moldea la vida.
En
medio hay colores y canto
y sangre
y lucha,
nunca te rindas.
Es la tierra roja,
después de la tierra blanca,
de ella, con el tiempo,
puede nacer la tierra verde
Aquí es donde todos venimos,
entre las piedras,
cargando sobre la cabeza y espalda
con miedo y con dudas,
guardando en la memoria
las luchas y batallas,
los éxitos y fracasos,
dónde todo pasa.
Al final, todo se resquebraja
y de nuevo empieza,
poco a poco,
hasta que se cierran los huecos
del cuerpo y del alma
y bruñimos el corazón.
En horno cocemos al hombre
Al final del camino de la tierra roja.
martes, agosto 12, 2025
Nunca volverás
lunes, agosto 04, 2025
Finales: 20 Años despues
Hace 20 años escribí lo siguiente:
"Estoy seguro que todo aquello que tiene un comienzo, también tiene un final. Y pronto será el final de los ultimos cuatro años y medio"
Uno piensa que cuando decimos final es algo definitivo, irreductible, total. Pero el final del que hable hace veinte años, no lo fue de ese modo, sino que lo sigue siendo. Es un continuo final, pero no es una despedida, no es algo terrible o malo, no es cómo la muerte.
Algo que afortunadamente NO TERMINA es nuestra amistad.
Ese fue el final de una etapa. NO DE NUESTRA AMISTAD. Hoy más que nunca estoy convencido de que los amigos son esa familia que SI escogimos. Ustedes lo son para mí definitivamente (mi familia). Me siento agradecido de que ustedes me hayan escogido a mi, yo también a ustedes.
Hoy, voy a hacer en mismo ejercicio que hice aquella vez, tratar de escribir para cada uno de ustedes unas palabras.
Iván: no tengo palabras como agradecer tu paciencia. Que estés a mi lado siempre, que sepas perdonar de corazón mis fallas y ausencias. Que tú mayor cualidad no se basa en lo que sabes o eres capaz de hacer, sino en lo que eres capaz de aprender y puedes llegar a ser y hacer. Sobres todo te quiero y te admiro. Gracias. De verdad que me cuesta mucho trabajo decir con palabras lo que siento. Cómo si después de todo, de veinte años, aún no supiera que y cómo decirte las cosas. Mientras que tú me conoces a la perfección.
Luis: siempre he dicho que eres uno de los mejores seres humanos que conozco. No porque seas bondadoso o buena gente, porque SI lo eres. Sino porque he visto en ti cosas que quizá ni tu mismo has podido ver en ti. Y estoy orgulloso de llamarte mi amigo. Son esas cosas que no presumes, ni te vanaglorias, eso te hace todavía más grande. Agradezco que siempre y en todo momento estés al pendiente de todos nosotros. Que nos enseñes como es vivir feliz sin causarle mal a nadie.
Isra: Solo una vez te he visto enojado, yo lo provoque, por una causa tan insignificante cómo el trabajo. Y en cambio, admiro tu capacidad de ayudar a los demás, de mantenerte en el centro sin inclinarte hacía un lado u otro, sino ser firme y mantenerte allí, eso es ser valiente. Me gusta que armes rompecabezas y que escuches a Leonard Cohen. Gracias por darnos a casi todos, la oportunidad de seguir un camino en la forma profesional, desde que trabajamos en la SEP nos fuiste llevando hacia todos los rincones donde estamos. Quizá no te lo hemos dicho, pero en verdad GRACIAS.
Ruth: cómo te lo dije hace 20 años, no todos los días conoces a una mujer tan inolvidable cómo tú. En verdad eres inolvidable, pero por algo más que tú belleza o inteligencia, en verdad eres inolvidable por tú amabilidad, tú dulzura, tu bondad, tu empatía. Recuerdo esa vez que te operaron y fuimos a verte a tu casa con un ramo de flores porque Luis, justo cuando estábamos a punto de regresar, compro esas flores, entonces supe que siempre seremos amigos. Te quiero.
Jessica: Aún te debo los renglones torcidos de Dios, lo leí con mucho gusto, y no te lo devolví. También recuerdo que estabas tomando tu becaria en el IIMAS y yo iba a verte a tu casa para ayudarte con la programación. Ahora eres mamá y algo de lo que en verdad me hace sentir muy orgulloso de ti, es que has sabido forjar tu camino con dedicación, decisión, valor e inteligencia. Creo que (hasta el momento) eres la única que tiene maestría. Y de un modo, de ti he aprendido justamente eso, que hay que tener una visión clara y lejana de a dónde tiene que llegar uno, el destino no es algo que ocurre, es algo que uno mismo construye.
Marco: cómo te lo dije hace veinte años eres un hombre grande y noble. Ese futuro brillante del que hable aquella vez es, ahora, este presente. Y estoy seguro de que en verdad es muy brillante, pero no me refiero a los éxitos de tu trabajo (que se que los has tenido) me refiero a ese increíble éxito de ser feliz con tu familia propia, tu esposa, tus hijos, tus padres y nosotros, tus amigos.
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A lo largo de estos veinte años muchas cosas han pasado, muchos de nosotros se han ido, no me refiero a la muerte física, sino que eso también es un tipo de muerte: el olvido.
Pero a ustedes los sigo teniendo a mi lado, conmigo, en el lugar más importante, en mi corazón.
Le doy gracias a Dios por tenemos a ustedes, por saber que los seguiré teniendo otros veinte años más. Otros veinte años de final
Por último, cada una de estas palabras las escribi para todos, no solo para uno de ustedes, todas son suyas, les puse su nompre solo porque eso es lo que me inpiran, pero es la suma de todo lo que ustedes son para mi.
Les pido una disculpa si algo de lo que he dicho aqui está mal o equivocado.

